martes

El Ensayo, género literario


Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

¿Qué es el ensayo literario?
Según el filósofo francés Jean Paul Sartre, el ensayo es un género literario que no tiene definición, lo decía así: “Género que es y que no es”, es decir, que se diluye. Bien podemos hacer definiciones claras sobre otros géneros literarios, por decir, el cuento, la narración o la novela. El mismo Sartre se hacía la interrogante, ¿Qué no es el ensayo? Nosotros contestamos esta pregunta diciendo, que el ensayo es flexibilidad absoluta, forma o toma de formas diversas. Pero antes de seguir con nuestro tema del ensayo literario, vamos a tomar una relación cultural en relación con la historia del hombre, para luego concluir con nuestro tema medular sobre el ensayo.

La relación del lenguaje con la historia
“El ser humano es el animal que habla”. Eso nos lo dicen los antropólogos. Aristóteles nos da una definición de hombre como: “ser político”.  Según los estudiosos de la lingüística se da la relación en el género humano, se da esta operación secuencial, como: lengua (universal) > habla (particular) > Cultura.  La escritura desplazó a la mímica que en el hombre era la manera primitiva como se comunicaba. Hasta antes de la escritura todo se transmitía de forma oral. De esta manera fue un cambio fundamental la creación de la escritura porque se inicia la historia y se deja atrás la prehistoria, es decir se crea el archivo de la memoria de la humanidad.

Escritura y literatura en el tiempo
La escritura por si misma no es un mito, es historia es racionalidad clave para la literatura y fundamentalmente para el ensayo. Este género del ensayo se vuelve una necesidad racional. Lo que consideramos “perdidas”  en general, por el devenir o la sucesión del tiempo, en el sentido ⁹, cuando nosotros cambiamos nuestra perspectiva de las cosas o de la dimensión de lo que hacemos estamos cambiando automáticamente nuestro tiempo.  Recordemos aquel concepto del tiempo no lineal sino circular, es decir una serie de hechos que nos llevan a la repetición de actos o hechos más o menos parecidos. También definido como tiempo calendárico. Nuestra cultura tiene cinco mil (5,000) años con la escritura, en ese sentido la época prehistórica es muy amplia frente a lo que llamamos historia. Todavía aún de forma delimitada, apenas llevamos 500 años de imprenta.

Hoy sabemos que los griegos cultos no sabían leer, tenían ellos maestros que les leían, les explicaban  o les enseñaban, como muestra, Aristóteles fue preceptor y maestro del gran Alejandro Magno. En ese tiempo para los griegos los que sabían leer lo tomaban como un trabajo (empleo).

La lectura y la escritura un elemento esencial
Es a partir del invento de Gutenberg (la imprenta) que se acentúan la lectura y la escritura. Para contrastar lo que digo, otro invento fundamental para la cultura, está en la fotografía que lleva 150 años. Este arte representa más o menos la “objetividad” sin supuesta subjetividad, es decir, supuestamente no tiene subjetividad.  Pero con el desarrollo de ese invento de la escritura, no fue casualidad la aparición de las obras de Cervantes, Shakespeare, la creación de la imprenta y los ensayos de Miguel de Montaigne son frutos de los contextos históricos en el devenir humano de la cultura. De forma particular, de ese uso de la escritura y su socialización en la edición de libros que formó parte de la cultura literaria, por ilustrar un poco; la verdadera historia  del Quijote, es que se vuelve loco por leer, así como Rousseau fue el primero en contar (narrar) su vida. La imprenta de alguna manera es la que crea la democracia en la era moderna.

Contraste entre ensayo y medios modernos de comunicación
La creación de la enciclopedia en la era de la razón, fue una colección de ensayos sobre temas diversos tratados en su tiempo y por sus autores. Sin embargo se crearon (inventaron)  otros medios de comunicación que trataban asuntos o temas como el ensayo lo hacia. El cinematógrafo se inventó mas o menos en (1895), la televisión en (1952), la Radio en (1906) y el Internet en (1988). De esta manera,  nos damos cuenta que la parte técnica va más rápido que la parte humana. De tal manera que cualquier cambio cultural en la sociedad está trazado por el cambio de concepto.



El ensayo, lo que es
En cuánto a formas, el escritor Samuel Becket su literatura peligrosamente cercana al autismo, todavía no es plenamente entendida y comprendida. Es por eso, que en el tiempo Miguel de Montaigne, pensaba en relación a la literatura, que él no quería escribir una obra como la Divina Comedia de Dante, o los poemas épicos como la Ilíada o la Odisea de Homero, porque Montaigne descubre el subjetivismo puro. En esa relación existen varios tipos de ensayo: Ensayo científico, ensayo filosófico, ensayo literario o de la imaginación (subjetividad). Como género no tiene el tiempo para la posteridad, es decir, que se piensa así mismo. De esta forma su condición hace que permee a los demás géneros literarios. Por eso el ensayo es una novela o un cuento donde las ideas son los personajes, para muestra están los ensayo-novela de Guillermo Jiménez (1891-1967) por ejemplificar, su obra: ¿Quién es el autor de la Imitación de Cristo? con morfología hibrida.

En el ensayo desde el principio no sabemos que vamos a decir o por lo menos cómo. Tiene sus propias normativas, una que es fundamental y fundacional es iniciar con una tesis y de ahí ir desgranando el tema.  Las primeras frases de la página (tesis) lo da la inspiración o el conocimiento, y las siguientes 500 páginas los da el trabajo, como vulgarmente lo decía Vicente Leñero, lo dan las “nalgas” por estar sentado por tanto tiempo. El ensayo tiene múltiples interpretaciones o apelaciones por parte de su lector. A diferencia del cuento o de la novela que es de mutuo propio (la forma es particular) en el ensayo es por encargo.






viernes

El mito del hábitat del Maestro José Ortega y Gasset



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
En memoriam al maestro filósofo Roberto García Correa
El filósofo José ortega y Gasset dictando la conferencia en la universidad alemana de Baden-Baden

Cualquier labor que lleve al mejoramiento material de cualquier ciudad o población será siempre bien avalado por su comunidad en general, así como por el ciudadano común.  Los que son transeúntes en zonas donde se desarrolla una obra material -por ejemplo, ahora que se están haciendo las obras de la línea 3 del tren ligero de la ciudad de Guadalajara-, todas ellas producen molestias que ello conlleva, como son: polvo, cierre de calles, dificultad vial para los automotores, etc., se vuelven un verdadero problema transitar por las mismas, pero sin embargo, es parte de una situación normal (las molestias) mientras duren sus obras, pero una vez éstas son concluidas termina el problema, y es entonces que vemos sus beneficios. 
     Uno de los  aspectos que causa mayor impresión, es ver  esas calles abiertas con montones de tierra y profundas excavaciones como si fuera un cuerpo humano diseccionado en una plancha del nosocomio.  La abundante tierra  y polvo que se desparrama es causa de ciertos trastornos, porque los pisos de las casas adjuntas a la obra se ensucian más fácil y, el calzado del caminante se opaca más rápidamente por el polvo. Otra percepción que es más espiritual, que es inconsciente; dado que hace remitir a la profundidad del propio ser humano, son aquellas palabras bíblicas: “Polvo somos y en polvo nos hemos de convertir” –reflejo de nuestra condición frágil y efímera-. 
     Pero todo los trastornos, impresiones y demás que pudieran causar una importante obra en construcción, que es útil y necesaria, bien vale como se dice: “la pena”, porque mejorará las condiciones y el servicio a un sector de la población –vale decir, avenida o calle o un barrio o un sistema de transporte que beneficiará o mejorará la infraestructura de la ciudad. 
      Esto me hace pensar en aquella conferencia, que se ha vuelto un referente en algunos estudios de la antropología filosófica, donde el maestro filósofo español José Ortega y Gasset (aquel de la famosa y célebre  frase: "Yo soy yo y mi circunstancia") impartiera en la universidad alemana de Baden-Baden, poco después de la Segunda Guerra Mundial, donde es invitado a un congreso de ingenieros y arquitectos que buscan crear criterios para analizar y, de ahí iniciar lo que sería la reconstrucción de la Alemania de posguerra. Eran momentos donde aquella nación teutona vivía las secuelas de la guerra con una destrucción que había sido hasta sus cimientos.  
     Ortega Y Gasset al presentarse en aquella celebre apertura ante aquel público especialista. En su discurso el filósofo, les dice: “Les voy a hablar de un mito”. En épocas anteriores a la actual, cuando los monos vivían en zonas donde podían ser atacados por sus depredadores, esos monos tuvieron que elegir zonas pantanosas como hábitat, donde la topografía del suelo los protegiera de los ataques de las fieras. 
     Cuando aquellos monos habitaban en esa zona entre los árboles, cundió una epidemia de paludismo, la cual les causó como secuela de esa enfermedad, que la parte posterior de su cráneo y el cerebro se les hinchara o inflamara,  lo que eso, conforme pasó el tiempo fue evolucionando, dando como efecto que aquellos simios empezara a utilizar mucho como herramienta para sus propias necesidades la mano, y con ello se volviera un animal técnico; posteriormente esto evolucionó en homo sapiens (el hombre que piensa) o sea el hombre como lo conocemos ahora. 
     Esta importante ejemplificación que hizo el maestro Ortega y Gasset de la evolución del animal, a pesar de las grandes dificultades y retos que se le presentaban a la animalidad (a los monos), y que de eso la consecuencia fue benévola. Lo fue como reflexión para los ingenieros y arquitectos alemanes con respecto a las condiciones existentes en aquella Alemania de posguerra y su posterior reconstrucción. Hoy nosotros, cuando vemos las molestias causadas por una obra en construcción, que de manera inmediata nos causa malestar, el día de mañana se verán los beneficios que traerá la misma, porque con la nueva infraestructura, la ciudad, el barrio o la calle serán más cómoda, estética y funcional.   

martes

Los Estridentistas

(La cultura Post-revolucionaria en México) 
Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

      Así como el continente americano dio una vanguardia literaria para el mundo con el modernismo, que a lo largo y ancho del continente se manifestó en autores como Rubén Darío en Nicaragua o Amado Nervo en México; José Asunción Silva en Colombia o Julio Herrera y Reissing en Uruguay. En México en los albores del siglo XX surgió una vanguardia cultural y literaria para todo el orbe y, este fue el movimiento Estridentista.
     Nace en la ciudad de México el 31 de diciembre de 1921, en un manifiesto lanzado por el poeta Manuel Maples Arce, titulado: "Actual No. 1. Hoja de vanguardia", mismo que se sumaron a la convocatoria otros miembros, entre los más destacados son: Germán List Arzubide, Arqueles Vela y Leopoldo Méndez, entre otros.
     Los principales estridentistas se establecen en 1924 en Xalapa, Veracruz, ciudad que ellos la rebautizarán como Estridentópolis. Misma población donde desarrollarán toda su labor cultural, literaria y educativa. Apoyarán en la fundación de la Universidad Veracruzana; ellos así mismo fueron apoyados por su mecenas el gobernador del estado Heriberto Jara, al ser depuesto este político como gobernador, el grupo estridentista se disolvió en 1927.
     Los estridentistas dan cabida a las expresiones de la cultura popular y de masas del México de los años veinte, lo mismo que asimilan influencias de otras vanguardias como el futurismo, el cubismo y el dadaísmo. Su eclecticismo los llevó a procurar una simbiosis original entre todas las tendencias de la vanguardia, además de desarrollar una dimensión actualista y social, derivada de la Revolución Mexicana. 
       Junto con la generación literaria de  Los Contemporáneos, representan el impulso de renovación estética y cultural hacía una literatura moderna y Cosmopolita en México.
     Entre sus revistas se cuentan: Ser (1922), Irradiador (1923), Semáforo (1924) y Horizonte (1926-1927), además del periódico "El Gladiador". 
     El termino estridentismo viene de que ellos querían manifestarse con mucha estridencia. Con estas palabras el poeta Germán List Arzubide  definió el termino: “El estridentismo se llamó así por el ruido que levantó a su derredor. ¿Qué fue lo conseguido? Sacudir el ambiente. Si hoy no se admiten dioses literarios, fue nuestra irreverencia la que los arrojó de los altares".




La generación de los 7 sabios de México



(La cultura post-revolucionaria en México)

Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

     “La generación de los 7 sabios de México” o también conocida como la “generación de 1915” surge el 5 de septiembre de 1916, la formaban jóvenes estudiantes de la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de México. Los fines para los cuales fundaron este grupo cultural fue propagar la cultura entre los estudiantes. El título o mote de los “7 sabios de México” como era conocido fue puesto por otros jóvenes compañeros de estudio en burlona referencia a los siete sabios de Grecia. Sin embargo, el pertenecer a este grupo con el tiempo, se volvió un prestigio.

     Una de las actividades realizadas por sus miembros, era el organizar conferencias. El nombre oficial del grupo fue: “Sociedad de Conferencias y Conciertos”.

     Los miembros integrantes fueron siete, la mayoría posteriormente se destacaron ampliamente en sus quehaceres profesionales a saber fueron: Manuel Gómez Morín, que se convirtió con el tiempo en uno de los fundadores del Partido de Acción Nacional (PAN), también escribió un libro donde hablaba de esta generación  cultural.

     Alberto Vázquez del Mercado, fue otro de sus miembros, quien sería un extraordinario ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

     Antonio Castro Leal destacado literato, investigador de las letras nacionales.

     Vicente Lombardo Toledano, político, doctor en filosofía, y licenciado en derecho, líder sindical, fundador de la Universidad Obrera de México y director hasta el día de su muerte. Primer secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM); así mismo, funda la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL); y Vicepresidente de la Federación Sindical Mundial (FSM). Como ideólogo, siempre abrazo las causas sociales, ya que fue socialista funda el Partido Popular Socialista.

     Alfonso Caso, abogado, arqueólogo y antropólogo mexicano, que hizo importantes contribuciones al conocimiento de las culturas mesoamericanas precolombinas, especialmente sobre las del área oaxaqueña, entre sus grandes descubrimientos sobresalen la ciudad prehispánica de Monte Albán, con su magnífica tumba 7, y varios sitios en la zona Mixteca. Producto de esos descubrimientos fue una gran cantidad de libros, artículos y reportes que escribió, además de las conferencias, charlas y clases que impartió. Sus obras son aún necesarias para el estudio de las culturas mesoamericanas, sobre todo de la zapoteca, la mixteca y la mexica.

     Teófilo Olea y Leyva, era un excelente ministro de la corte, y finalmente otro de los miembros fundadores fue Jesús Moreno Baca.

     Posteriormente se adhirieron a la Sociedad de Conferencias y Conciertos: Narciso Bassols que con el tiempo fue secretario de educación pública, ejecutor del proyecto cardenista de la educación socialista en las escuelas públicas mexicanas, además de ser fundador del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Luis Enrique Erro, Músico y compositor. Daniel Cosio Villegas, intelectual, escritor, historiador y fundador de la Casa de España en México hoy El Colegio de México. Otros fueron: Juvencio Ibarra, Miguel Palacios Macedo y Manuel Toussaint que fue un destacado escritor de la crítica del arte.

     Algunas de las labores del grupo y de sus miembros, estuvieron en las conferencias que organizaron en el Museo Nacional de Arqueología e Historia; Así como la acción de restructuración de la orquesta Sinfónica Nacional que dirigía el maestro Julián Carrillo.

     Las conferencias que organizaban también fueron reproducidas en la revista literaria San-Ev-Ank y en periódico El Universal. Esta generación de jóvenes junto con su maestro el filósofo Antonio Caso fundan la Revista Técnica Universitaria, que tiene como objetivo, el que escriban sus miembros artículos, ensayos o reseñas para dar a conocer las actividades del grupo, así como transcribir las conferencias para ser publicadas.

     Los miembros de la generación de los 7 sabios de México, además fueron profesores de la Preparatoria Libre y de la Universidad Popular Mexicana, así como articulistas en diversas revistas y periódicos como: Excelsior, El Heraldo de México y en el Universal Gráfico. 






La Novela de la Revolución


Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


   Es conocida como la novela de la Revolución a la producción literaria del género novelístico que se desarrolla a partir de los hechos y sucesos que acontecen en torno de la lucha armada y sus caudillos. Acciones que son plasmadas por los escritores de esa generación.

     Por eso la novela de la Revolución, sus autores se inspiraron en actos como: la decena trágica, la toma de Zacatecas, los enfrentamientos entre los distintos bandos, batallas y una serie de hechos, personajes y etnias -como la incorporación de los indios a las luchas-, acontecidos en torno a la cruenta guerra revolucionaria.

     Algunos de sus autores fueron parte de los hechos como el propio Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, para otros en cambio los acontecimientos llegaron hasta su lugar de origen o donde vivían o se encontraban, como fue el caso del escritor michoacano José Rubén Romero.

     Los antecedentes literarios en esta materia novelística fue: “La bola” (1887) de Emilio Rabasa“; Tomochic”  (1892) de Heriberto Frías; “La parcela” (1898) de José López Portillo y Rojas; “Viva el Amo” que es una obra teatral de Marcelino Dávalos; “Fracasados” (1908), “Mala yerba” (1909), “Andrés Pérez Maderista” (1911), todas obras de Mariano Azuela, que fue el novelista de la revolución por antonomasia. 

     Pero el proceso revolucionario se reflejaría plenamente en las letras mexicanas hasta avanzado los años veinte. Los novelistas y escritores arquetipicos de esta generación de la novela la revolución son: Rafael F. Muñoz, Martín Luis Guzmán, José Vasconcelos, Mauricio Magdaleno y Francisco L. Urquizo.

     Posteriormente se hermanaron con la temática revolucionaria y costumbrista múltiples escritores de la talla de Rubén Salazar Mallén, Gregorio López y Fuentes, José Mancisidor, Miguel N. Lira, José Rubén Romero y Nallie Campobello.

     Las novelas emblemáticas de la revolución son: “Los de abajo” (1915) de Mariano Azuela; “El águila y la serpiente” (1828), “La sombra del caudillo” y “Memorias de Pancho Villa” (1940) de Martín Luis Guzmán; “La vida inútil de Pito Pérez” (1938) de José Rubén Romero; “El indio” (1935) de Gregorio López y Fuentes; “¡Vámonos con Pancho Villa!” (1931) y “Se llevaron el cañón para Bachimba” (1941) de Rafael F. Muñoz; “Tropa Vieja” de Francisco L. Urquizo y “Cartucho” (1931) de Nellie Campobello.


     La temática fue muy amplia en obras y autores, esa riqueza narrativa solo pudo darse plenamente por las circunstancias de inspiración que dio la lucha revolucionaria. Y simplemente basta recordar aquella tesis de que en tiempos de paz o armonía, no se produce algo significativo en las artes, la cultura y la ciencia. Tuvo que llegar esa confrontación en nuestro país para que se manifestara en las letras mexicanas esta importante temática conocida como la novela de la Revolución así como sus autores.
Es 

El Ateneo de la Juventud


Rostro en caricatura de algunos de los miembros del Ateneo.

Por: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar. 

La Revolución de 1910-1917 replanteó muchos de los valores y expresiones culturales de los mexicanos. Para que esto se diera, fue importante la crítica dada por importantes intelectuales a significativos sectores de la sociedad del mundo del porfiriato y sus muestras de decadencia; todo eso llevó a esta nueva cultura que llámanos post-revolucionaria a manifestarse y posesionarse en el país. Como antecedente, de los primeros indicios del surgimiento de esta cultura con valores nacionales, se dio la presencia y manifestación ante la sociedad mexicana y de la capital de república del llamado grupo cultural: "El Ateneo de la Juventud".

   Esta generación de importantes jóvenes escritores, intelectuales, estudiosos y profesionistas les dio por formar a finales 1909, en concreto un 28 de octubre de aquel año, este espacio de proyección que también fue llamado: “El Ateneo de México”. Destacan los hombres y nombres  que formaron parte de esa importante generación: José Vasconcelos, Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, Ricardo Gómez Robledo, Martín Luis Guzmán, Isidro Fabela, Julio Torri, Alfonso Reyes, Enrique González Martínez, Manuel M. Ponce y Diego Rivera entro otros. El Ateneo según algunos de sus miembros, había sido una especie de detonador intelectual y cultural revolucionario. Lo que actualmente el conocido historiador Enrique Krauze llama: “Caudillos culturales de la revolución”.

    El Ateneo de la Juventud tiene una duración efímera de apenas 3 años, dado que termina su labor en 1912, al tiempo que se disolvió. Sin embargo, su función es fundamental y fundacional en la historia cultural del país; significa la transición del viejo modelo porfirista afrancesado a un nuevo modelo cultural nacionalista.  Se empieza ya a vivir el cambio, que se vendrá dando o mostrando con mayor ímpetu y fuerza terminada la lucha revolucionaria.

    Mientras que el período educativo, artístico y cultural del porfiriato se dieron las copias de los modelos afrancesados, comportamiento que asumieron la clase social más elevada. Esos modelos de imitación permearon en las artes como son: en la arquitectura,  en la literatura, en la vestimenta y en el pensamiento. Pero con la irrupción de esa nueva generación cultural del Ateneo de la Juventud se replantean muchos de aquellos gustos y formas proclives de la sociedad porfiriana. Por citar en el rubro de la cultura, se tenía como  modelo al positivismo y las lecturas de pensadores como: Augusto Comte y Emilio Litree. Por su parte, en el Ateneo se estudiaban otras innovadoras corrientes de pensamiento vigentes del continente americano y europeo; se lee a los filósofos de en boga como: al italiano Benedetto Croce, al francés Henry Bergson, al alemán Federico Nietzsche y al inglés William James.


    Con  la irrupción del Ateneo de la Juventud en la historia de  la cultura mexicana, la propuesta que hace en ese momento a la cultura nacional toma dimensiones trascendentales. Desde el instante que replantea las innovaciones de la cultura universal y la riqueza cultural de los mexicanos, es el primer indicio de  lo que vendrá después con la consolidación de la cultura nacionalista, siendo ésta plenamente identificada con el México de sus costumbres, de su riqueza étnica y cultural y con la irrupción de lo popular en la escena diaria.


                                         Los ateneístas sesionando en una de sus reuniones.


La Confrontación de la Revolución Mexicana


Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

*La cultura post-revolucionaria en México

(La confrontación de la Revolución Mexicana)


 Una vez que se agotó el régimen del general Porfirio Díaz Mori, vino la etapa conocida dentro de la historia de México como la Revolución Mexicana. Este momento histórico mexicano se caracterizó por una lucha armada revolucionaria que abarca los años de 1910 a 1917.

     El presidente Díaz se mantuvo en el poder hasta 1911, con un régimen donde las reelecciones sucesivas lo llevaron a que se prolongara su estancia política por 35 años. Durante ese tiempo dijimos, que había pacificado el país, controlado el ejército y modernizado la economía  mediante la apertura al capital extranjero.

     No obstante, por su indiferencia ante las desigualdades sociales y su incapacidad de democratizarse, el régimen envejecido enfrentó una oposición creciente a partir de 1900. Cuando acababa de ser reelegido en 1910, Porfirio Díaz fue derrocado por Francisco Indalecio Madero en 1911. Aquí inicia una etapa de caudillos y bandos, dentro de la política nacional y en diferentes partes del territorio nacional con una lucha atroz y sangrienta, de tal manera que se hicieran del poder las facciones revolucionarias.

     Madero fue elegido presidente y luego asesinado por el general porfirista Victoriano Huerta en 1913. El gran error de Madero es haber dejado en el poder a los ministros de Porfirio Díaz. Con este hecho se desata toda una trifulca sangrienta entre bandos en diferentes frentes.

     Este golpe de estado contra Madero y su asesinato, desató los levantamientos  de Francisco Villa con sus “Dorados”, de Venustiano Carranza el caudillo de Cuatro Ciénegas y del general Álvaro Obregón, los tres del norte del país, mientras que en el Sur se extendió la revolución agraria de Emiliano Zapata con su lema: “Tierra y Libertad”.

     Después de una suerte de enfrentamientos entre los diferentes bandos, traiciones y asesinatos, se logró neutralizar en el norte a Francisco (Pancho) Villa en 1915. Y así lograron los constitucionalistas  concluir la lucha con el congreso constituyente de Querétaro el 24 de febrero de 1917. De tal iniciativa salió la carta magna constitutiva que aún nos rige. Y que incluía los principios de la reforma agraria y de las nacionalizaciones que se darán después.

     Sin embargo, las rencillas y resentimientos  entre los caudillos revolucionarios quedaron, y se fueron “cobrado” posteriormente. El presidente Carranza fue asesinado por Álvaro Obregón en 1920. Para luego Obregón ser elegido como presidente de México por el periodo 1920-1924, mismo que emprendió un ambicioso programa de educación pública bajó la dirección del lic. José Vasconcelos Calderón. Obregón fue asesinado en la plaza de la Bombilla en San Ángel por León Toral, pero el autor intelectual de dicho asesinato fue Plutarco Elías Calles. Hasta un chiste popular se decía en aquel momento al respecto: ¿Quién mató a Obregón? –Ssshhhh, calléense! O como otro que en fechas más recientes, se decía por el asesinato del lic. Luis Donaldo Colosio: ¿Quién Mató a Colosio? –Está pelón, saber.

     Plutarco Elías Calles, fue presidente de 1924 a 1928, pero dominó la vida pública hasta 1935, fue el poder detrás del trono. Adoptó una política anticlerical que provocó la Guerra de los Cristeros de 1926 a 1929. Esta guerra que tuvo como trasfondo la defensa de la religión del pueblo (Católica), fue una especie de apéndice final de la lucha armada y una guerra contra revolucionaria.

     Durante la cruenta lucha intestina revolucionaria hubo aproximadamente, un millón de muertos, junto con los 250,000 muertos que sumó la Guerra Cristera, en una población que en 1910 daba poco más de quince millones de habitantes en todo el territorio nacional.