martes

Año nuevo 2026




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

Llega un año nuevo, se abren muchas posibilidades para que podamos hacer acciones positivas, que vayan mejorando nuestro entorno y perfilándolo como un año pleno de logros y felicidad.

Las  ilusiones vienen cargadas a que nos vaya bien en todos los sentidos, desde lo ya trillado y tradicional de los buenos deseos de salud, dinero y amor, hasta con la familia, seres queridos y en nuestra población las cosas marchen mejor, de acuerdo a lo que planeamos para nuestra vida. Ojalá que en este año que comienza podamos realizar aquello que estábamos postergando por un tiempo o por muchos años. Siempre al iniciar un nuevo ciclo, en este caso así lo representa el año que comienza, como un nuevo periodo donde por tener vida y salud, es oportunidad para iniciar algo que nunca antes se había hecho.

Si el año pasado estuvo cargado de frustraciones, de que nos fue mal o regular en muchas cosas que hicimos o que pretendimos hacer, hoy debemos de pensar positivamente y dejarlo atrás porque lo pasado, pasado es, ya no existe. El presente es lo que realmente está aquí y ahora. Nuestro futuro es hoy. Podemos ir forjando una proyección más prometedora, mejor planeada, mejor vivida y que sea plena de satisfacciones. Para ello hay que tener la voluntad de cambio y de querer hacer las cosas a pesar de las dificultades. Por eso aquella máxima sabia de: “Somos los arquitectos de nuestro propio destino”.

Pero desafortunadamente casi siempre sucede, al principio, nos hacemos propósitos de cambio y de mejora en nuestra vida y de nuestro entorno. Sin embargo esos buenos y nobles propósitos pronto muy pronto, caen en el olvido a las primeras dificultades de cambio o de la implacable rutina. Por eso ante todo, en esta situación debe de prevalecer la continuidad en lo que emprendamos, la voluntad firme, es decir, la constancia en las pocas o muchas acciones novedosas  que iniciemos.

Para los que somos creyentes, debemos estar agradecidos con Dios por esta oportunidad más de entrar a un año civil para nuestra vida. Hay que pensar que es la posibilidad y la oportunidad para tomar conciencia de amar más a nuestros semejantes, así como es a la propia familia, a nuestros hijos, a la esposa, a la novia, a nuestros padres o a todos los nuestros, así como los hermanos de sangre, amigos y todas aquellas personas que nos ofrecen su ayuda o amistad desinteresada.

Esta columna periodística y el que esto escribe, desea para todos sus lectores, que preserven en sus buenos propósitos para este año, y a su vez desearles un feliz y próspero año 2026, pleno de éxitos, salud, mejora en su vida personal, familiar y comunitaria. Que así sea.






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